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Hola, mi nombre es Rodolfo Medina Salazar, Ingeniero en Sistemas, casado con Ángela López, padre de dos hijos. Nací en el barrio El Calvario, Managua, en el año de 1966. De pequeño mi mama y mis hermanos me querían mucho, era un niño alegre, jovial, risueño, amable con todo el mundo, me conocían como el teniente risitas, no desconfiaba de nadie y me sentía el niño más amado y querido del mundo, mi papa nos abandonó desde que yo era pequeño a la edad de 6 aos, recuerdo  que por andar mi papa en adulterio, mi madre sufrió mucho este flagelo y tormento, muchas veces vi llorar a mi mamá por mi papa y recuerdo que un día le pregunte que porque lloraba? Su repuesta fue que se sentía sola, que amaba mucho a mi papa y que lo extrañaba, pero que no entendía lo que había sucedido.

Fui creciendo, con mi simpleza de niño y el no desconfiar de los demás, a la edad de los 8 años, sufrí uno de los males más terrible que le puede suceder a un niño, era el año de 1974 cuando en una de las calles del barrio donde vivía, se encontraba un grupo de cuatro jóvenes que estaban reunido en una esquina, yo 

 

venía de clases, entonces uno de ellos al verme me llamo, en ese momento percibí que algo malo sucedería, corrí y uno de ellos me sujeto fuertemente del brazo, en ese momento yo iba a gritar y a pedir ayuda, pero me dijo en tono amenazante,  si gritas o dices algo, les va a pasar lo mismo a tus hermanas pequeñas.

 

Por miedo y temor de lo que pudiera sucederles a mis hermanas en ese momento callé,  sufrí el abuso y el tormento más horrible que puede sentir un niño como ser humano indefenso, siendo niño, quede marcado por el resto de mi vida, crecí con un corazón triste, vacío, lleno de amargura, odio y rencor, llegue a la etapa de la juventud, y lo que me había sucedido en mi niñez lo trate de olvidar sumergiéndome en el cigarrillo, el alcohol, la pornografía y la masturbación, bajo estas condiciones conocí a mi esposa, una muchacha alegre, bonita, llena de ilusiones, tuvimos un noviazgo bonito, agradable, bello y lleno de amor.

 

Nuestro noviazgo fue de un año y nos casamos en marzo de 1992, civil y por la iglesia. Luego de dos años nació mi hijo mayor. Al momento de nacer mi hijo, sentí alegría y que mi ser se llenaba de algo que no entendía, para posteriormente pasar a la transformación más dura para mi familia, porque en vez de ser un esposo y padre protector, pase a ser el hombre más irresponsable y vicioso, consumía dos paquetes de cigarrillos diario, me alcoholizaba con demasiada frecuencia,  afloro también la mentira, la desconfianza, el adulterio, la pornografía, incluso induje a mi esposa en este flagelo de la pornografía, maltraté a mi familia con tosquedad, dureza y rencor, a pesar de que en mi niñez me había prometido a mí mismo que iba a proteger mi hogar.

 

Fue bajo estas condiciones que mi esposa, al cabo de 19 años decidió cometer adulterio en venganza porque ya no soportaba la vida de sufrimiento y dolor que ella sentía por tantos años de maltrato de mi parte, mi esposa dispuso en un momento pedirme el divorcio, decidió no soportar más mis actitudes y maltratos, fue bajo estas circunstancias que sentí que la vida ya no tenía ningún sentido para mí y mi familia, fue en esta etapa y bajo  estas situaciones desastrosas de vida, que llegamos al Ministerio Unidos Por Siempre.

 

Inicialmente, una amiga de mi esposa, nos invitó a las charlas que en ese entonces eran impartidas en el colegio Teresiano, luego nos inscribimos como participantes del encuentro en noviembre del 2011 en una Cita para dos. Fue un encuentro con Dios y conmigo mismo, aquí encontré lo más bello y maravilloso que le puede pasar a una persona con un corazón vacío, llena de odio, rencor, sin esperanza, vicios, desconfianza, pornografía, abusos y maltrato, puedo decir que conocí de Jesús y que su Espíritu Santo me toco el corazón de una forma bella y maravillosa, pues nos rescató de estos sufrimientos.

 

El Espíritu Santo comenzó a llenar nuestras vidas de Amor, Fe, Esperanza, Perdón, Fidelidad y Compromiso, a cambiar nuestras vidas, a enseñarme a ser un buen esposo y padre, a descubrir que mi corazón y espíritu él lo cambiaria. De tal manera que transformó mi  forma de pensar y actuar.

 

Mi esposa y yo comenzamos  a creer y confiar en Jesús, para su Gloria y Honra, ahora somos un matrimonio Leal, Feliz, lleno de Paz, tranquilidad, con una familia restaurada por Jesucristo, nuestro Amado Padre y Protector de nuestras vidas, tenemos un entorno lleno de un Amor inexplicable, perdón, paciencia, sentimos la Gracia y Misericordia de Dios en nuestro hogar , todo ha cambiado, todos los errores y sufrimientos del pasado se quedaron ahí, en el pasado, Jesucristo transformo nuestras vidas de una forma muy cariñosa y especial, Gracias le damos a Dios por rescatarnos, por su Perdón, Misericordia y por su Amor, Gracias Padre, En el nombre Precioso, Maravilloso, Excelso y Poderoso de tu Hijo Amado Jesucristo.

Testimonio Angela:

Mi nombre es Angela López Tórrez, Ingeniera en Computación, Graduada en la Universidad Nacional de Ingenierías – UNI, Nicaragua. Soy madre de dos hijos varones. Nací en Santo Tomas Chontales.

Vengo de una familia de escasos recursos, mi padre era Agricultor y mi madre ama de casa. Cuando era niña tuve bastantes limitaciones económicas, debido a que éramos una familia numerosa de ocho hijos, por otra parte, mi papá desde joven tomaba mucho licor y a medida que avanzaba en edad se fue sumergiendo en el alcoholismo.

Debido a ese terrible mal, empezó a darle maltrato a mi mamá y a mis hermanos, a tal punto de que a medida que pasaba el tiempo él iba empeorando, su salud se deterioraba y  nosotros sus hijos íbamos creciendo con sentimientos de rencor, odio, ira, desesperanza, miedos, inseguridades y con muchas dificultades.

 

A pesar de estas circunstancias que vivíamos como familia, mi mamá se preocupaba por nuestros estudios y fue así que llegue a secundaria en el año 1988. En ese tiempo estudiaba bastante, era muy brillante en mis estudios y tenía motivación. Fui la mejor alumna durante toda la secundaria, me sentía llena de vida, con el sueño de venir a estudiar a la universidad. Cuando estaba en 4to. Año de secundaria, vine a pasar vacaciones a Managua, y estuve tres meses en casa de una de mis hermanas mayores. En ese tiempo yo tenía 16 años de edad y le ayudaba a mi hermana a cuidar a mi sobrino que tenía un año.

 

Recuerdo que un día de tantos mi sobrinito se salió de la casa, se fue corriendo por un pasillo y no lo vimos, cuando lo busqué el niño no estaba, me asusté mucho y salí de inmediato a buscarlo, en ese momento vi hacia el frente y mire que un muchacho muy guapo estaba sentado en una piedra que se encontraba en las afueras de su casa, en short y con un libro en la mano, estudiando, él me silbó y me dijo, “Se fue por ese anden”, entonces yo me fui rápidamente a buscar al niño y lo encontré gracias a Dios y me lo traje. Al regresar con el niño, le di Las gracias y entre a la casa.  Ese muchacho se llama “Rodolfo Medina”, quien hoy es mi esposo.

 

Nuestro noviazgo duró un año, fue muy tranquilo, agradable y bonito, sentíamos mucho amor el uno por el otro, pero durante ese lapso de tiempo mi esposo andaba enmascarado, es decir que tenía muchos vicios que no me daba a conocer, por lo que en ese entonces yo pensaba que él era un muchacho serio, sin vicios y dedicado a sus estudios, pues esa era la imagen que él me mostraba.

 

Después de un año de noviazgo, nos casamos era el año 1992, mi esposo tenía 24 años edad y yo tenía 17 años, paralelo a eso, iniciaba estudios en la Universidad Nacional de Ingenierías. A los tres meses de casados, yo extrañaba a mi mamá y le dije que iría a chontales a visitarla, él no podía acompañarme debido a que estaba trabajando, por lo que me fui sola, él se quedó aquí en Managua. Esa fue la primera vez que mi esposo fue infiel, al momento no me di cuenta, sino que, con el tiempo, él mismo me confesó su adulterio para enojarme y molestarme.

 

Debo expresar que meses después de haberme casado con Rodolfo, empezó mi martirio, debido a que me di cuenta que tomaba licor todos los sábados y a veces hasta los días de semana, salía de parranda con sus amigos, se fumaba dos paquetes de cigarrillos al día, etc. Posteriormente me enteré de varios adulterios que había cometido y fue entonces que yo me hice la pregunta ¿Con quién me casé? Pero ya era demasiado tarde, había transcurrido 2 años de matrimonio, yo sentía que ya mi vida era un caos.

 

¿Se preguntarán porque no lo deje y me regresé a mi ciudad natal? Ni yo misma lo sé, creo que ese era un propósito de Dios. En aquel entonces yo pensé que no podía regresarme porque mi enfoque estaba en mis estudios y sentía que no podía abandonar mis esfuerzos. En medio de todas esas dificultades, nació mi hijo mayor, me sentí alegre pero al mismo tiempo la situación se vuelve más difícil porque estaba apenas en segundo año de mi carrera.

 

Tiempo después nació nuestro segundo hijo, en ese momento mi esposo estaba estable, siempre con los vicios pero un poco más responsable, luego se aburrió de portarse bien y empezó de nuevo con sus adulterios, pero ahora yo tenía mi trabajo y había decidido que si él seguía con sus vicios y adulterios me divorciaría de él.

 

Debido a esa vida desordenada, alcohol, vicios y enojos que llevaba mi esposo, en marzo de 2009, le dieron cinco infartos, por lo que estuvo 21 días en cuidados intensivos, cuando se recuperó, las personas le decían que si Dios lo había dejado vivir más era porque Dios tenía un propósito para él, porque la mayoría de las personas no aguantan esa cantidad de infartos. Después que se recuperó dejó de tomar licor y de fumar, pero siguió siendo adultero, iracundo y nos daba maltrato a mí y a mis dos hijos, porque tenía un carácter terrible.

 

Para ese tiempo, yo no estaba dispuesta a seguir soportando maltratos ni adulterios, entonces le dije que se fuera de la casa, pero él decía que no se iba debido a que la casa era de él también y que yo no lo podía correr, comenzaron los pleitos, las discordias, los gritos desenfrenados, el irrespeto, en fin un caos y desorden matrimonial, fue en esos momento que decidí cometer adulterio también, pues pensé que si Rodolfo se daba cuenta que yo estaba saliendo con otra persona se enojaría, se iría de la casa y me dejaría en paz. Pero no fue así, los problemas empeoraron, se triplicaron y la convivencia en la casa se volvió insoportable.

 

Fue así que llegamos al Ministerio con el matrimonio y la familia desbaratada, realizamos el encuentro en Noviembre de 2011. En realidad, no fue un encuentro en la casa de retiro “La palmera”, sino que fue un encuentro con Dios, desde ese fin de semana tomamos la decisión de perdonarnos y de entregarle nuestras vidas a nuestro Señor Jesucristo, porque nos dimos cuenta que por nuestras propias fuerzas nos íbamos a seguir desgastando y no íbamos a lograr ese amor y esa paz que sobrepasa todo entendimiento y que solo Dios la puede brindar.

 

Tomamos la decisión de reconstruir nuestro matrimonio y nuestra familia con la ayuda de Dios. Ahora nuestro señor nos ha bendecido con una familia estable, mi esposo ya no tiene vicios, ya no recibimos maltrato por parte de él, ni le grita a nadie del núcleo familiar, nos hemos perdonamos nuestras faltas y nuestros hijos tienen ahora un padre responsable, que les da consejo y los ama, y yo tengo un esposo que día a día Dios nuestro Padre Celestial lo va cambiando para bien de nuestro hogar.

Le damos infinitas gracias a Dios, por haber derramado su gracia y su misericordia sobre nosotros.

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